Abogado para una separación

Una separación no tiene por qué ser un trámite complicado. Normalmente, asociamos el proceso a toda una serie de batallas y juicios en los que la pareja se pelea hasta por la más mínima cosa pero en muchos casos no es así. La separación se produce de manera amistosa, de mutuo acuerdo y sin tensiones.

En estos casos, es posible incluso presentar un único abogado para ambas partes, consiguiendo arreglar todo el papeleo y realizar todos los trámites por muy poco dinero. En algunos casos, solo quinientos euros son suficientes para poder estar divorciados en un plazo de seis meses y poder continuar cada uno con su vida sin más problemas.

Esto suele ser especialmente fácil si hay una separación de bienes previa y no hay niños de por medio.

¿Y si la pareja no está casada?

Las parejas de hecho pueden necesitar contactar con un abogado de parejas cuando deciden dejar la relación. Esto es así cuando la pareja tiene cosas a medias, como sucede en el caso de las hipotecas.

Incluso habiendo una buena relación se puede recurrir a un abogado para que todos los acuerdos queden redactados de forma clara y no haya equívocos más adelante. En muchas ocasiones ha pasado que la separación de la pareja es amistosa y piensan que no necesitan abogados, pero cuando aparece una tercera persona en la vida de uno de los dos, la otra parte decide olvidarse de todo lo que se ha hablado y comienza una verdadera batalla legal.

La custodia de los niños

Los niños no deberían de ser motivo de conflicto en una relación de pareja porque jamás deberían de utilizarse como arma arrojadiza o para hacer daño a la otra parte. Una pareja debe de ser capaz de llegar a acuerdos para la custodia de los niños, especialmente si hay una buena relación.

Cada vez es más frecuente optar por la custodia compartida si ambos padres viven en la misma ciudad, algo que el niño suele tomarse con bastante naturalidad una vez superado el dolor de la separación, el cual es inevitable para todas las partes.

Si la pareja ve que no es capaz de llegar a acuerdos pueden acudir a un mediador para que les ayude a solucionar los problemas de comunicación que haya entre ellos. Si la voluntad es buena, en la mayoría de los casos todo se resuelve y no hay que entrar en peleas legales.